Poesía.
ESTRATEGIAS DEL DESEO

 
  Poesía

Este poemario de la uruguaya Cristina Pieri Rossi es imposible, edición, tras edición, pasarlo por alto. En realidad su trabajo es muy simple llegar ...

 
 

al deseo y disfrutar de él en su vida cotidiana, cualquier punto de encuntro, un hotel, un café, hasta la mala suerte de una cita en Orly que una neumonía impidió. "Ni tiempo para comer/había que devorarse mutuamente."En hoteles aprende su amada el olor de su sudor. En este hermoso libro Cristina Pieri Rossi busca y trabaja el deseo a través del amor, pero como si fuera un camino porque: "Se trataba sólo de amor/
es decir, de lo efímero,/eso que el arte siempre excluye." Quizá para mí, lo más bello de estos poemas es el arte de la espera que enseña como un secreto que tiene y que no dice a nadie. Poemas deseosos y cotidianos. Desea y se siente deseada.

CITA EN ORLY

La cita era a las cinco de la tarde
en el Aeropuerto de Orly.
(Todas las citas son a las cinco de la tarde.)

Los días transcurrieron muy lentos hasta entonces.

El sábado sin falta amaneció nublado
y yo tenía gripe
una fiebre de los mil demonios.
La radio hablaba de una epidemia
pandemonio
llamé a su despacho en París
para aplazar la cita
me respondió un contestador automático
"Esta oficina permanecerá cerrada
hasta el lunes por la mañana".
Llamé a su casa
-tenía mucha fiebre-
respondió su marido
y colgué sin identificarme.

A las cinco de la tarde de ese sábado
el médico me dijo: "neumonía".
Te imaginé en Orly
(la falda negra, la blusa blanca
y debajo, nada).
Yo en el hospital.

Una semana después, salí.
Llamé a tu oficina en París:
te habías ido de vacaciopnes con tu marido.

Un final feliz
para una historia de tres.
De cuatro
si contamos la neumonía.


MIEDO

Las pocas veces
que he sido feliz
he tenido profundo miedo
¿cómo iba a pagar la factura?

Sólo los insensatos
-o los no nacidos-
son felices sin temor."


CUENTAS CLARAS

No sería raro
que un día cualquiera
-hoy, por ejemplo-
me dijeras la cifra exacta de dinero
que cuesta nuestro amor
en viajes
hoteles
e interminables llamadas telefónicas.
Al fin y al cabo
el dinero todo lo mide
así que si este amor
nos cuesta mucho dinero
será que es amor del bueno
del importante.
Sin embargo
recuerdo:
una vez
en mi juventud
fui feliz compartiendo el úncoo cigarrillo
en un cuarto de pensión
fui feliz haciendo el amor a la intemperie
entre los juncos
fui feliz sin hotel
ni casa ni teléfono
ni lencería de encaje.
tenía sólo dieciocho años.


DE AQUÍ A LA ETERNIDAD IV

No he amado a las almas, es verdad
sus pequeñas miserias
sus rencorfes sus venganzas
sus odios su soberbia
en cambio he amado generosamente
algunos cuerpos
mi amor lo ha embellecido
más que el maquillaje
mi amor los ha enaltecido
siempre es más fácil amar un seno flácido
un ojo ligeramente estrábico
que el mal carácter
la mezquindad
o el narcisismo
llamado otrosí ego.
No he amado las almas, es verdad,
sus pequeñas miserias
sus rencores su venganzas
sus odios su soberbia
en cambio
he amado hasta el éxtasis
algunos cuerpos
no necesariamente hermosos.


PARANOIA II

Del goce
nunca está ausente el dolor;
mientras acaricio morosamente
la dulce piel
de tus senos
de tu cuello
de tus brazos
de tu pubis
no dejo de palpar con atención
los ganglios
las mamas:
un bulto insidioso
podría ser el maldito anuncio
del fin de toda belleza.
Del dolor
que todo placer
encierra.


PERFUME

El dolor de tu sexo en mis dedos
dura más que el Must de Cartier.


LA ÍNDOLE DEL PLACER

Tu querías que el placer fuera una casa
y vivir eternamente en su morada.
pero el placer era un cuarto de alquiler.

Tú querías que el placer fuera un castillo
con anchos muros como ancas de mujer.
Pero el placer era agua
no era piedra
iba y veía
se secaba
como los cauces de ríos antiguos.

Tú querías que el placer fuera una fortaleza
al abrigo de los males de la tierra
pero el placer enmohecía
contra virus
se enfermaba.

Tú querías que el placer fuera un palacio
con muchos aposentos
y recorrerlos uno a uno
demorarte en sus estancias
pero el placer no era residencia.

Tú querías que el placer fuera salvación
y el placer fue condena.