"La vida se lee y se queda"

 
 

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Como he andado estos días disfrutando de la lectura de las memorias, los “egos revueltos” que nos ha contado Juan Cruz, la...

 

 

     
 

introducción a la página de este mes va a hacer hincapié hasta tal punto en sus palabras y en las de los autores de los que habla, en puntos clave que tantas y tantas veces como buen lector que soy he recalcado, casi he proclamado a voces hasta sin intención de convencer a nadie.

En el apartado del libro del mes, la obra de Juan Cruz se trata con detalle, aquí quiero sólo robarle como introducción de este mes lo que es esencia y piel propia también porque la vida se me quedó leyendo. Los libros leídos deslumbraron mi luz y mi oscuridad, fueron luego palabra por mí, contados como encima de ellos, y en efecto como dice Juan Cruz, “a veces bastan dos páginas de un libro para creer”.

¿En qué? En el cansancio de vivir y de soñar, de remolcar el pasado a veces, de llegar a esos momentos en que ya no se puede más, y te quedas con las dos páginas que se lleva tu vida y tu desgana, quizá luego más tarde lo hace el libro entero.
Me va a valer esta introducción para siempre porque mi ego y mi gloria es la literatura que he ido acumulando que me parece intocable, y como decía Umbral ahí está “su gloria y su ventaja”, la manera de hacer histórica con ella, tu propia historia.

Estos días, preparando precisamente una página más de mi www.acercatealoslibros.com he ido imprimiendo precisamente, mes tras mes el histórico que en su margen derecho acumula mis lecturas, mis sugerencias de cada mes. He repasado “sugestiones” mías hasta en un ópera prima o en un libro que por su categoría y su repercusión iba incidir en el mes de manera especial.

Todos estos días, cerca del mar, hice memoria de ellos, piel que se quedó, espíritu incompleto porque cada vez son varios los que aún permanecen en la mesa esperando su turno. Es un turno de vida, un sitio bien ganado, una manera de ponerme, de sentirme mejor, de fomentar la prohibición de los dolores físicos.

Nada intentará, cada vez que me acerque a la red y os diga sobre este u otro libro especialmente, nada más que esa pasión con que cuenta Juan Cruz sus paseos entre la literatura y sus autores, “absolutamente no conyugal”. Es mi actividad que manda y exige a estas alturas en mi vida: hablarle de libros a los demás, me hagan más o menos caso, qué más da, advierto en la carta a los amigos que ésta nueva página justifica las presencias que encontrarán y es curioso, termino de subir la página por las escaleras de Internet y tengo encima de la mesa los libros del que viene.

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