Cuando llega el verano

 
 

Cada año cuando llega el verano y subo a la red una vez más www.acercatealoslibros.com se cumple una nueva etapa, mes a mes, desde que un agosto del 2005 se me ocurrió contar desde aquí a un grupo de amigos y amigas los libros que había leído, cuáles de ellos había ido dejando más señal en mí, qué ...

 

 

     
 


literatura había sido más sorprendente, a ella me aferro porque ya lo dijo Umbral: “la literatura no tiene jubilación, ni es pedagogía sino magia.” A esa magia me aferro, a ese empeño de no querer envejecer, para confirmar así las palabras del extraordinario escritor chileno muerto en plena juventud, Roberto Bolaño, cuando dijo que “uno nunca termina de leer, aunque los libros se acaben, de la misma manera que uno nunca termina de vivir aunque la muerte sea un hecho cierto.”

Insisto cada mes, los libros de mi página no os van a gustar quizá, por eso no los recomiendo, os los pongo en la mesa de novedades de cualquier librería donde el proceso que yo he seguido suele ser siempre el mismo: hay próximas apariciones que se anuncian, incluso aparece antes su reseña en algún suplemento literario de los periódicos que yo ojeo; autores cuyo nuevo libro siempre estaré esperando; temáticas que me tientan creo que porque no hace falta ni su tema, ojear la sobrecubierta, leer al azar unos párrafos, de pie, en mi librería habitual o en una Casa de Cultura en que la bondad de las Bibliotecarias me permite el abuso de pedirles algún libro que ni siquiera leeré después.

No puedo, no puedo hacer realidad unas imborrables palabras de una hija que compartía muchas tardes su puerta medio abierta y mi empeño de poder darle la razón: “papa, es que tú lo lees todo.” Ya me gustaría, tú que debes tener un libro medio abierto esperándome, que fuera eso cierto. Me defiendo, voy viviendo, hago que eso sí que sea verdad, uno es los libros que ha leído.

Y en estas páginas me atrevo a contároslo un poco a vosotros y a vosotras. Yo no sé si conozco y sé valorar como es debido, mucha o poca literatura, solo que la tengo muy gastada, que me sostiene cada vez que tengo sueño y hago esfuerzos para evitar que se me gasten los ojos desvelados que sin saberlo me están trayendo de nuevo la dimensión de la palabras, la intención de quién las puso, mi tropiezo.

Eso es lo que intento explicaros en acércate a los libros. Quiero cada verano, como si fuera un niño cumplir, en esta página un nuevo año, saber que alguno, al menos, de los libros que he estado leyendo, lo tenéis en la mano y hasta os ha gustado. Es bastante. Os contaré un motivo extraño para construir cada mes más o menos la página: a veces se me hace tarde, como si alguien me estuviera esperando –y me consta que es así cierto, y cuando llega propiamente el verano, éste aniversario que cuento cada vez, me digo a mí mismo, ahora ya puedo leer los libros que yo quiero, no voy a tener que dar cuentas a nadie, da lo mismo que éste sea malo, yo creo que me equivoqué adrede, no se lo contaré a mis lectores, a lo mejor cometo la denuncia propia de abandonarlo antes de la página 100.


Pero eso aún no ha ocurrido este verano, sigo siendo fiel a mi compromiso con vosotros, me acerco de nuevo con los libros, con mis libros, a ver qué os parece.